Metacognición: Pensar Sobre el Pensamiento

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A menudo escuchamos que una de las tareas más importantes de la educación es enseñar a los estudiantes cómo aprender por ellos mismos durante su vida; pero ¿cómo aprendemos a aprender? ¿Cómo sabemos que hemos aprendido y cómo dirigir nuestro aprendizaje futuro? Esas son las cuestiones a las que se dirige el concepto de metacognición, cuya esencia podría resumirse en “pensar sobre el pensamiento”.

El término metacognición, acuñado por primera vez por John Flavell, posee profundos vínculos con los procesos de aprendizaje. Se dice que los estudiantes tienen una mayor capacidad de controlar sus metas, sus disposiciones y su atención cuando son más conscientes de su propio proceso de pensamiento. Esta habilidad denota una reflexión profunda en la que los procesos cognitivos implicados en el aprendizaje son activamente controlados. Esto incluye la planificación de cómo enfrentarnos a una tarea de aprendizaje dada, la motorización de la comprensión, y la estimación del progreso hacia la realización de la tarea.

Cognición y metacognición

La cognición se define como la facultad de un ser vivo para procesar información a partir de la percepción, la experiencia y las características subjetivas que permiten valorar la información.  La atención a los procesos cognitivos tiene su orígen hace más de 800 años, empezando con Aristóteles y su interés por los procesos internos de la mente y cómo ellos afectan a la experiencia humana.

En analogía a las computadoras, podemos considerar que en los seres humanos existe un sistema receptor que capta los estímulos ambientales, una red de fibras y nervios que llevan la información hacia un centro de procesamiento central que es el cerebro (la CPU), unas neuronas motoras que emiten mensajes desde el cerebro hasta los centros efectores y una retroalimentación de acuerdo a la respuesta producida. Desde esta perspectiva, entre los procesos de entrada y salida de información, la CPU ejecuta una serie de instrucciones para manipular la información. Estas pueden consistir en transformar los datos, realizar cálculos, utilizar los resultados para buscar algo almacenado previamente en la memoria, evaluar lo encontrado y tomar decisiones.

Es así como, entre los estímulos y la conducta observada, suceden muchos procesos internos, a los cuales se les denomina procesos cognitivos y la consecuencia de estos constituye el procesamiento de la información. Incluye habilidades tales como el aprendizaje, el razonamiento, la atención, la memoria, la resolución de problemas, la toma de decisiones y el procesamiento del lenguaje.

Cuando una persona tiene información sobre su pensamiento (conocimiento metacognitivo), es capaz de usar esa información para dirigir o regular su aprendizaje.  La actividad metacognitiva normalmente precede  y sigue a la actividad cognitiva, estando estrechamente relacionadas y siendo mutuamente dependientes.

Elementos de la metacognición

La mayoría de los autores subdivide la metacognición en conocimiento cognitivo y regulación de la cognición.

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Clasificación de los elementos metacognitivos.

El conocimiento cognitivo puede ser definido como el conocimiento de uno mismo sobre los factores que afectan a las actividades cognitivas.  Este tipo de conocimiento puede conducir a los individuos a adoptar o abandonar  un determinado proyecto en base a las relaciones con sus intereses, habilidades y metas. A su vez, en el conocimiento metacognitivo es posible distinguir tres componentes: el conocimiento declarativo, el conocimiento procedimental y el conocimiento condicional.

El conocimiento declarativo se refiere al conocimiento sobre las fortalezas y limitaciones cognitivas propias, incluyendo los factores tanto externos como internos que pueden afectarla, tales como la capacidad de memorización o de concentración. El conocimiento procedimental incluye la información sobre cómo hacer algo o cómo llevar a cabo los pasos necesarios para completar una tarea. Un alto grado de conocimiento procedimental permite a los individuos realizar tareas de forma más automática mediante una serie de estrategias previamente asimiladas. Por último, el conocimiento condicional se refiere al conocimiento sobre cuando usar un procedimiento, habilidad o estrategia o cuando no hacerlo, la informacion sobre por qué un procedimiento funciona y bajo qué condiciones funciona, además de por qué un procedimiento es mejor que otro.

La regulación cognitiva es también  conocida como “control ejecutivo”. Esta incluye tres habilidades importantes: la planificación, la motorización y la evaluación. La planificación incluye la adecuada selección de las estrategias y la correcta asignación de los recursos. La motorización de la cognición incluye el establecimiento de metas, el auto-cuestionamiento, la activación de conocimiento de base, el establecimiento de conexiones entre conocimiento nuevo y anterior, y la capacidad de destacar los elementos esenciales para mejorar la comprensión durante la lectura. Por último, la evaluación se refiere a la valoración del resultado final de una tarea y la eficiencia con la que se ha llevado a cabo.

Convertirnos en los jefes de nuestro cerebro

El desarrollo de la metacognicion comienza a edades tempranas.  El conocimiento cognitivo aparece en primer lugar, entorno a los seis años, y la consolidación de esas habilidades tipicamente tiene lugar entre los 8 y los 10 años.  La habilidad para regular la cognición aparece después, con las mayores mejoras en la motorización y la regulación teniendo lugar entre los 10 y los 14 años en la forma de planificación. El monitoreo y la evaluación de la cognición puede ser mas lenta y permanecer incompleta en muchos adultos.

La metacognición requiere que las personas “externalicen los eventos mentales”, tales como qué significa aprender, la conciencia de las fortalezas y limitaciones de uno mismo con determinadas habilidades o un contexto de aprendizaje determinado, planear las necesidades para completar una determinada tarea o actividad y corregir errores y preparar de antemano el proceso de aprendizaje. Las personas con éxito académico suelen caracterizarse por su capacidad para pensar de forma efectiva e independiente, lo que les permite tomar el control de su proceso de aprendizaje.

Una metáfora que suele aparecer con frecuencia en muchos estudiantes es que aprender estrategias cognitivas y metacognitivas  les ofrece herramientas para “dirigir sus cerebros”.

Estrategias para mejorar la metacognición

La metacognición es considerada como una habilidad cada vez mas útil durante el proceso educativo. Debemos preguntarnos no solo qué estamos aprendiendo, sino como lo estamos aprendiendo.

Una aproximación metacognitiva para la solución de problemas implica tres pasos principales: identificar posibles soluciones y planear como implementar la más favorable, implementar dicha solución y evaluar su efectividad, para de este modo poder hacer los ajustes en el caso de ser necesarios. Diversos estudios han mostrado que antes de que los interiorizar esta aproximación sistémica, los niños suelen intentar poner en práctica la primera idea que se les viene a la cabeza sin planearlo, lo que suele conducir a abandonar su meta si fracasan en el intento. Sin embargo, cuando reciben la formación adecuada y la guía para desarrollar dichas habilidades, son capaces de reconocer que los errores no significan un fallo, sino una oportunidad para aprender.

Una competencia que se ha mostrado especialmente útil es el conocimiento sobre la neuroplasticidad, es decir, como aprender nueva información y habilidades cambia la estructura y el funcionamiento del cerebro; ser conscientes de que aprender cambia nuestro cerebro mediante la formación de nuevas conexiones neurológicas y que somos responsables de este proceso.

Otras estrategias útiles para desarrollar las habilidades metacognitivas incluyen la predicción de resultados, lo cual ayuda entender qué tipos de información podemos necesitar para resolver un problema de forma exitosa, la estimulación del auto-cuestionamiento y el aprendizaje autónomo, y  la solución de un problema de forma cooperativa, ya que ofrece la posibilidad de mejorar las estrategias metacognitivas mediante la discusión de posibles aproximaciones con los miembros del grupo.

Por Cristóbal Gallardo.

Referencias:

[1] Thinking about thinking: metacognition.
[2] John Flavell: metacognition theory.
[3] Leadership: instruction that sticks.
[4] Metacognition. Thinking about one’s thinking.
[5] Metacognition: the figt that keeps giving.
[6] Metacognition is knowing your mind – global cognition.
[7] Metacognition: A literature review.
[8] Metacognition and learning: strategies for instuctional design.
[9] Metacognition psychology notes.

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